Monday, January 13, 2020

SIN FESTEJOS, EL MUSEO CARLOS GARDEL DE TACUAREMBO CUMPLIO VEINTE AÑOS




En línea con el bajísimo perfil que ha tenido este museo en casi toda su historia, el 11 de diciembre de 2019  se cumplieron veinte años desde su inauguración en 1999 y la fecha pasó totalmente desapercibida. No hubo festejos, menciones…..nada. Lo único relacionado que interesó a la Intendencia fue la entrega de los “Premios Gardel” en el Club Tacuarembó.   Increíblemente, su fundador Carlos Arezo Posada, que  todavía vive y tiene un cargo en el area de cultura de la Intendencia de Tacuarembó, no recordó el  hecho en su página de Facebook.   Y vale la pena mencionar que hace  mucho tiempo que tampoco mencionan el museo el puñado de militantes del “gardel uruguayo”  que todavía están activos y tienen perfil en Facebook.
 
La aparición de este museo en 1999 fue de alguna manera un hecho importante para el tema Gardel. Recordemos esa época.  Era un momento en que la Argentina por fin estaba oficialmente tratando de explotar el tango como algo que podía atraer turistas de todo el mundo. Uruguay también estaba pensando lo mismo, cuando el Director de Cultura de la Intendencia de Tacuarembó Arezo Posada se pone en acción y, a través de la Fundación Carlos Gardel,  logra convencer a la intendencia de usar un edificio público para albergar un museo dedicado a Gardel. El razonamiento era impecable. Tacuarembó necesitaba turistas, y tenía que agarrarse de algo para atraerlos. No tenía mucha historia tanguera pero….varios documentos de Gardel decían NACIDO EN TACUAREMBO, y eso lo sabía todo el ambiente gardeliano. Piensen lo que piensen algunos, Tacuarembó estaba conectada con la leyenda gardeliana a través de esos documentos. Y eso había que explotarlo.
 
La gente de Tacuarembó podía haber intentado- evitando polémicas- crear el mejor museo sobre Gardel sobre la tierra para después hablar.   O sencillamente posicionarse en el ámbito gardeliano con un museo modesto y una postura neutral mientras que ciertos investigadores financiados por ellos intentaban juntar la incontrastable evidencia (para ellos)  de un nacimiento en tierra uruguaya. 

 

No hicieron ni una ni otra cosa.  Optaron por llenar el museo con pancartas  que publicitaban un Gardel nacido en la localidad,  dejando en segundo lugar toda la rica historia de Gardel.  Veinte años después, es un museo que prácticamente no tiene cosas originales vinculadas a Gardel. No hubo un intento de destinar un presupuesto para comprar una colección gardeliana que fuese digna de un viaje a Tacuarembó. Prueba de ello es la ausencia de gente del museo en el remate de algunas cartas escritas por Gardel, y que se remataron en Montevideo en el 2017.  En fin, todo quedo en un esfuerzo propagandístico localista de bajo costo que generó el interés y bastantes  visitas de los uruguayos, pero casi nada de proyección internacional. Los reviews en el sitio americano de turismo Tripadvisor son elocuentes.  

 

Apenas inaugurado,  esta estrategia del museo  inmediatamente generó cierto rechazo y un especie de boicot de los gardelianos argentinos, pero tuvieron que pasar varios años para que aparezca una respuesta más contundente.  En el  2003   en Buenos Aires se hace un simposio con el titulo ¿Quién es Gardel? Organizado por el entonces flamante Centro de Estudios Gardelianos, un grupo de académicos gardelianos interesados en defender la postura histórica de que Gardel había nacido en Francia. Este grupo consiguió la personería jurídica en Argentina, y logro con éxito hacer lobby para que el gobierno uruguayo y otros organismos oficiales uruguayos se mantengan alejados de la controversia que había generado la ofensiva de Tacuarembó.
El tema es que, con la inauguración como Museo de Jean Jaures 735, la casa histórica de Gardel en Buenos Aires,  y un cierto renacimiento del interés por Gardel en Argentina y finalmente en Francia, las ambiciones gardelianas de Tacuarembó parecieron congelarse,  y llegamos así hasta hoy.  El museo no tiene un espacio online propio, su administración mantiene el bajísimo perfil,  y el puñado de personas que militan a favor del museo y del Gardel uruguayo en las redes sociales no parecen tener buena relación con el museo. Especialmente en los últimos años. El énfasis fue discutir el origen de Gardel en las redes, hasta que terminaron cansando tanto a los gardelianos ya están prácticamente excluidos de los espacios gardelianos mas nuevos.  
 
La realidad 2020 es que muchas ciudades usan museos para atraer visitas. Y la gente juzga a los museos por los artefactos y las cosas interesantes que tienen, no por otra cosa. Como el Museo Salvador Dali de St Petersburg, Florida o el Museo Walt Disney de San Francisco demuestran, no es necesario que haya un vínculo histórico entre la temática  y el lugar donde se ubica el museo.   La verdad hoy es que la figura de Gardel sigue necesitando de instituciones que estén dispuestas a promocionarlo y defender su legado. Una institución que invierta en Gardel desde Tacuarembó o cualquier otra parte es bienvenida y realmente puede convertirse en un éxito.  Pero hay que pensar bien la estrategia.

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