domingo, 26 de mayo de 2019

AGUSTIN CORNEJO: HOMBRE CLAVE EN NUEVA YORK



Agustin Argentino Cornejo es recordado entre los gardelianos por su rol destacado en la película “El Tango en Broadway” de 1934.   Ahí se lo ve solo frente a las cámaras cantando “Que me importa”  y “Chinita”, y dos momentos que suelen gustar.   Cornejo tiene además una participación más discreta en otras películas que filmó Gardel en los Estados Unidos, y existe evidencia que participó en algunas de las primeras grabaciones “Criolla, deci que sí” y “Caminito soleado”.  Sin embargo, a pesar de su digno rol en la leyenda gardeliana, ningún libro sobre Gardel ofrece muchos detalles de Agustín Cornejo y poco se sabe de su vida antes y después de ese momento glorioso junto al Zorzál.  Este articulo trata de corregir un poco esta situación.     
 
Cornejo nace en el Valle del Tulum, cerca de San Juan, el 28 de agosto de 1899. Desde pequeño se destaca como cantante, y su fama y prestigio va en aumento. En un momento, llega a trabajar con el legendario Saúl Salinas, de fama gardeliana y muchos créditos propios.  Estando en San Juan conoce y se casa con Aurora Allende y en 1925 nace su primera hija Aurora. Su segunda hija Sara nace el año siguiente en Buenos Aires, ciudad a la que Cornejo se había trasladado en búsqueda de mejores oportunidades para su talento musical.  También en Buenos Aires forma un dúo con otro sanjuanino cantor Miguel Cáceres.  Este dúo de inmediato empieza a hacerse de un nombre en la gran ciudad, y en 1926 junto con Gregorio Ayala son contratados por la compañía de Camila Quiroga para participar de unas giras por los países latinos.
 
En 1926 Cornejo-Cáceres empieza a girar por todos los países de America del Sur junto a Camila Quiroga.  Lo que iba a ser una gira de seis meses se empezó a alargar a medida que aparecen largos compromisos en distintos países de habla hispana, y un momento decisivo aparece en 1929 cuando, estando en Bogotá, el sello norteamericano Brunswick le ofrece al dúo Cornejo-Cáceres un contrato para grabar algunos discos en Nueva York.  Es ahí que se separan de Camila Quiroga y se van a los Estados Unidos con el guitarrista argentino Gregorio Ayala, que formaba parte del grupo. Radicados en Nueva York, Cornejo, Cáceres y Ayala no volvería a su patria por muchos años.
 
Los primeros registros para la Brunswick- grabados en Nueva York-  son de 1929. Un tiempo después,    Miguel Cáceres contrae matrimonio y eventualmente el dúo se separa, pero siguen como amigos y trabajando juntos de vez en cuando.   Hoy sabemos que desde 1929 hasta su vuelta a la Argentina en 1937, Cornejo tuvo una digna carrera como intérprete de música latinoamericana en Nueva York.  Prueba de ello son por lo menos veintiocho lados grabados por el sanjuanino en Estados Unidos.  Primero para el sello Brunswick, luego para los sellos Victor, Decca y Columbia.    Por esos años Cornejo trabaja con regularidad en distintos sitios que difunden música latina en la ciudad de los rascacielos. Los amigos Cáceres y Ayala a veces trabajaban con el. En un momento Cornejo conoce a la familia Piazzolla, por entonces residente en la ciudad, y el joven Astor Piazzolla empieza a tocar con el.   
El joven Astor Piazzolla, en el conjunto de Cornejo.
 
 
Encuentro con Gardel
"Buen interprete de las canciones de mi tierra" 
 
 
 El tema es que cuando llega Carlos Gardel a Nueva York a finales de 1933  Cornejo- que lo había conocido fugazmente en la Argentina- ahora esta en condiciones de participar en sus planes. Unos meses después del primer encuentro, Cornejo recibe una invitación para participar con un rol pequeño en la primera película que Gardel filma en Nueva York, “Cuesta Abajo”.  En la siguiente, “El Tango en Broadway”, Cornejo tiene el papel  por el cual se lo recuerda. El libreto de la película tiene a un grupo de artistas argentinos liderados por Cornejo que están luchando por una oportunidad en Nueva York, y visitan la agencia de talentos Bozán, administrada por el pensonaje que juega Gardel.   En ese contexto logra cantar dos canciones frente a las cámaras, una de ellas “Chinita”, a la que Cornejo le tenía mucha fé y Gardel le da una oportunidad para que el mundo la conozca. Agustin Cornejo entra en la historia como uno de los muy pocos artistas que se destacan cantando en una película de Gardel.   Unos meses después, empezando 1935, Cornejo tendrá un rol más modesto en “El Dia que me quieras”.
 


La sorpresiva muerte de Gardel en junio 1935  estremece a Cornejo como a todo el mundo que lo conoció, y compone una canción tributo al gran artista que será editada por el sello Columbia: “Adiós Gardel” .   En 1937, los años fuera de la patria empiezan a pesar y decide volver a la Argentina. 
 
 
 
 Empieza bien, con un emotivo rencuentro con su familia y con buena recepción en su provincia natal.  Cornejo intenta hacer algo con la música a nivel nacional, pero sin apoyos importantes en el ambiente argentino, y las oportunidades que aparecen son  decepcionantes. 
Actuación en Argentina, luego de su retorno en 1937
 
  . Una prueba de eso es la aparente ausencia de discos grabados en Argentina después de su residencia en los Estados Unidos.   Cornejo vuelve a mirar al exterior, pero la situación ahora es mucho mas complicada. España esta destruida por la guerra civil, y se acerca una guerra mundial.  Esta vez el sanjuanino prioriza sus lazos familiares, quedándose en Argentina, y más adelante, apoyando las aspiraciones musicales de  sus hijas en un proyecto musical llamado las “hermanas Cornejo”.   Prácticamente olvidado por los gardelianos, el gran interprete sanjuanino muere en San Justo el  9 de octubre de 1965.
 
Agradecemos en la producción de esta nota sobre Cornejo al Museo Pedro Gatti de la ciudad de Campana, que tiene mucho material sobre Cornejo, a la nieta de Cornejo Cristina Kotz Cornejo, y a Sergio Torres que tiene una discografía bastante completa del artista sanjuanino.   
 
Cornejo grabó mas de treinta canciones en Estados Unidos.  Estas son las que grabó para la Victor y Decca. 
 
 
 
 
 

domingo, 5 de mayo de 2019

SORPRESAS EN LA CORRESPONDENCIA GARDEL-DEFINO

 
 


CARTAS DE GARDEL:    Autor:  Enrique Espina Rawson.    Editorial PROSA.



El autor de este libro tuvo acceso a las cartas que existen en la Coleccion Gardes, lo que llegó a nuestros dias de los bienes de Adela Defino, y todas la correspondencia Gardes- Defino es publicada aqui en el CD que acompaña al libro. Tambien algunas de Gardel a su madre, y de Defino a su esposa. Quedaron afuera otras cartas a otras personas y algunos documentos  pertenecientes a la valiosa colección.      



La historia para los que no la conocen es la siguiente.  Luego de seis años de tener a su viejo socio musical José Razzano como representante en un arreglo en que “el Oriental” cobraba el 50% de todo lo que  el Zorzál ganaba, Gardel en 1931 empezó a tener serias dudas acerca de la sabiduría  de mantener ese vínculo. Gardel sentía que su situación económica no estaba acorde con su éxito como artista. A partir de 1931, empezó a confiar cada vez más en otra persona: su amigo Armando Defino. Un momento clave fue cuando Defino se ofreció a cuidar a la madre de Gardel, Doña Berta, algo muy apreciado por Gardel y que hizo mucho para afianzar el vinculo. Entonce podemos presumir que a partir de 1932 el hombre de confianza para Gardel fue  Armando Defino, aunque Razzano  seguiría siendo oficialmente el representante hasta fines de 1933, cuando Gardel en un viaje a la Argentina firmó papeles al respecto.
 
                                            1932:
Gardel pasó casi todo el 1932 en Europa, bastante nervioso porque sorpresivamente a pesar del éxito comercial de “Luces” se demoraba la posibilidad de volver a filmar. Salvo una sesión de grabación en Barcelona y una transmisión radial, no se sabe mucho de su vida en Europa hasta que finalmente en los últimos meses logra visibilidad al filmar dos películas y un corto para la Paramount.  El libro contiene en su CD un puñado de cartas en ambas direcciones,  pero no aportan mucho acerca de las actividades en Europa salvo que Gardel firmó contrato “para cantar en las radios francesas combinadas con Londres” y que esta esperando para filmar.  Las cartas hablan de problemas para cobrar giros bancarios, transportar su vehículo entre Europa a la Argentina, y otras cosas mundanas.  Tambien hay bastante espacio dedicado a quejarse de  José Razzano, todavia representante.   Uno se sorprende al enterarse que Gardel en 1932 ya había comprado un terreno en Montevideo, y dudaba si Razzano estaba pagando los impuestos correspondientes. Le pide a Defino que averigüe.
                                            1934-35
 
El grueso de las cartas son de los años 1934 y 1935. De ese periodo el libro contiene escaneadas en un CD mas de veinte cartas de Gardel a Defino, y más de sesenta en la otra dirección.  Muchas de las cartas mandadas por Defino son largas.   La mayoría de las cartas que envió Gardel desde Nueva York y las escalas de su última gira  fueron publicadas a través de los años, y su contenido es conocido en ambientes gardelianos. Algunas aparecen enteras por primera vez.   Se publican por también enteras por primera vez las cartas escritas y enviadas por Defino, que suelen informar a Gardel sobre cosas que suceden en Buenos Aires y tienen una relación con sus intereses. Al igual que en 1932, cuestiones administrativas relacionadas con la carrera de Gardel  (posibles arreglos comerciales,  la venta de discos,  la recepción que tuvieron en Buenos Aires las películas y las transmisiones,  la contratación y envío de actores para las películas que se filmaban en Nueva York, el envío de los guitarristas que van a participar en la gira, la situación con  los caballos propiedad de Gardel, el terreno de Montevideo, preparativos para la gira )  dominan las mismas, y son relativamente pocas las líneas que salen de esa esfera mundana.       
Sin embargo existen algunas sorpresas que si bien no cambian mucho la historia, le dan detalle a la leyenda gardeliana.  Por ejemplo, que en los primeros dos meses no apareció un auspiciante para el segmento de Gardel en la NBC, y que cualquier renovación se iba a hacer con un fuerte recorte en los 350 dólares  semanales que hasta marzo le pagaba la radio.  Este dato antes desconocido explicaría la poca resistencia de la radio cuando Gardel se desvinculó para volver a concentrarse en el cine.  
Ya en esos primeros meses de 1934 Gardel pensaba en salir de gira por “Centro America”. Era su plan si se quedaba sin trabajo en Nueva York, y los preparativos  estaban avanzados. La gira se fue postergando ante la prioridad que tenían los compromisos que Gardel con la Paramount, y recién aparece una nueva oportunidad para salir de gira en 1935, con los resultados conocidos. 
En cuanto a sus proyectos, Gardel deja en claro de que seguir filmando en los Estados Unidos o Francia  era lo que más le interesaba, pero si se complicaba el tema cine, quería seguir trabajando y acumulando un capital. Una posibilidad era hacer una gira por España, Portugal y los países árabes.  Y existían planes avanzados para su próxima visita a la Argentina, prevista para la segunda mitad del año 1935. Defino ya estaba autorizado a negociar un acuerdo con una radio, y hasta mayo 1935 se hablaba de teatros, una gira por el interior argentino, y unas actuación en Montevideo que quería organizar Bonapelch. Queda claro en estas cartas que Gardel tenía al uruguayo como un hombre clave.   Solo cuando Gardel siente el rigor de la gira que estaba efectuando, cambia un poco de idea y le escribe a Defino para que limite cualquier compromiso en Argentina a cantar por radio.  Gardel habla bien y mal de las distintas personas que comparten la epopeya de filmar en los Estados Unidos.  Gardel habla bien de Alberto Castellanos, Tito Lusiardo y el  director John Reinhardt entre otros, mientras que esta muy decepcionado con Horacio Pettorosi.
    
Las personalidades de los dos hombres aparecen con fuerza en estas cartas, en su momento destinadas a ser privadas. Aparece un Gardel práctico, totalmente metido en controlar los costos de su productora Éxito Producciones,  y organizar la gira más ambiciosa de su carrera.   Defino aparece como un hombre muy detallista, un eficaz representante de los intereses de Gardel en Argentina. Se nota que a partir de 1934 trabajar para Gardel era su ocupación central.  Prueba de ello es la cantidad de cartas que escribió,y el grado de detalle.
 

 

En definitiva, si queremos encontrar en estas cartas detalles de la vida privada de Gardel, vamos a estar desilusionados.

Incluso cuando habla de Isabel, es sobre el apoyo financiero que esta dispuesto a asumir. Pero si queremos saber mas de lo que estaba pasando con Gardel en los últimos años de su vida, especialmente cosas relacionadas con su carrera,   este libro es un fenomenal aporte.
 

 

 
 
 

 
 
 
 
 
 
 

miércoles, 17 de abril de 2019

PELICULAS RESTAURADAS DE GARDEL: FECHAS DE EXHIBICION


 
SALA LEOPOLDO LUGONES. 
 
TEATRO SAN MARTIN. Ave Corrientes  1530,  CABA
 
 
 FECHAS Y HORARIOS  
 
 
SABADO   27 ABRIL  2019
A las 14, 16.30, 19 y 21.30 hs.
EL DÍA QUE ME QUIERAS
(EE.UU., 1935)
Dirección: John Reinhardt.
Con Carlos Gardel, Rosita Moreno, Tito Lusiardo, José Luis Tortosa, Manuel Peluffo, Suzanne Dulier, Celia Villa, Agustín Cornejo, Francisco Flores del Campo.
Tremendo melodrama en el que la mujer amada por Gardel, Rosita Moreno, muere, lo que da pie a Gardel para cantar uno de los más profundos tangos, creado junto a Alfredo Le Pera: Sus ojos se cerraron. Gardel interpreta también otros temas clásicos como Volver, Guitarra mía y la canción que da el nombre al film. Un dato curioso es que en esta película tiene una breve aparición Astor Piazzolla de niño, interpretando a un canillita.
Produccion Paramount rodada en los estudios Kaufman Astoria, en Nueva York. (82’; DCP)
 
DOMINGO  28 ABRIL   2019
A las 14, 16.30, 19 y 21.30 hs.
CUESTA ABAJO
(EE.UU., 1934)
Dirección: Louis Gasnier.
Con Carlos Gardel, Mona Maris, Vicente Padula, Anita del Campillo, Manuel Peluffo, Carlos Spaventa, Jaime Devesa, Alfredo Le Pera.
Carlos Gardel interpreta a un personaje que sufre asediado por los amores de la buena e inocente Rosa (Anita del Campillo) y la mujer fatal, excelentemente jugada por Mona Maris. Gardel canta dos tangos esenciales: Cuesta abajo y Mi Buenos Aires querido. Cuando la película se estrenó en Nueva York, en agosto de 1934 en el Teatro Campoamor, con la presencia de Gardel, fue un éxito rotundo. Una multitud de fanáticos copó el teatro y la proyección fue interrumpida después de cada canción con aplausos interminables. Al mes siguiente, en septiembre, Cuesta abajo se estrenó en Buenos Aires en el Cine Monumental, y la experiencia, aunque sin Gardel, fue equivalente.
Producción de la Paramount rodada en los estudios Kaufman Astoria ubicados en Astoria (Queens), en Nueva York. (75’; DCP
 
 
LUNES 29 ABRIL   2019
A las 14, 16.30, 19 y 21.30 hs 
EL TANGO EN BROADWAY
(EE.UU., 1934)
Dirección: Louis Gasnier.
Con Carlos Gardel, Trini Ramos, Blanca Vischer, Vicente Padula, Jaime Devesa, Manuel Peluffo, Carlos Spaventa, Suzanne Dulier, Agustín Cornejo.
Una comedia de enredos en la que Gardel interpreta a un empresario teatral, apuesto y mujeriego, pero también generoso y solidario con sus compatriotas en Nueva York. Aunque los diálogos son por momentos muy recitados e inverosímiles, hay una hermosa escena en este film, cuando Gardel canta con emoción el tango Soledad. Los otros temas que interpreta son Golondrinas, Caminito soleado y el famoso foxtrot Rubias de Nueva York, con Gardel en pijama rodeado por Mary, Peggy, Betty y Julie, a quienes les da los buenos días con un significativo: “¿Durmieron bien, muchachas?”
Producción Paramount rodada en los estudios Kaufman Astoria, en Nueva York. (84’; DCP) 
 
MARTES 30 DE ABRIL  2019  Se proyectan dos peliculas.  
 A las 14, 16.30, 19 y 21:30 hs. (Duración total: 97’)
ASÍ CANTABA CARLOS GARDEL
(Argentina, 1935)
Dirección: Eduardo Morera.
Con Carlos Gardel y participaciones especiales de César Fiaschi, Inés Murray, Celedonio Esteban Flores, Francisco Canaro, Enrique Santos Discépolo, Arturo de Nava. Acompañamiento musical: Guillermo Barbieri, Ángel Riverol, José María Aguilar (guitarras) y la orquesta de Francisco Canaro.
Así cantaba Carlos Gardel es un film de 1935 que reúne diez de los quince cortos que Carlos Gardel filmó en 1930 bajo la dirección de Eduardo Morera, en los estudios cinematográficos del pionero Federico Valle. Además de su enorme valor documental, estos cortos tienen una importancia histórica, porque con estas canciones interpretadas por Gardel -que incluye los tangos Padrino pelao, Mano a mano, Tengo miedo, Viejo smoking, Añoranzas, El carretero, Rosas de otoño, Canchero, Enfundá la mandolina y Yira, yira- nació el cine sonoro argentino, que tendría en su desarrollo al tango como bandera. Junto a Gardel tienen pequeñas intervenciones grandes autores como Celedonio Flores, Arturo de Navas, Francisco Canaro y Enrique Santos Discépolo. Los actores César Fiaschi e Inés Murray también tienen una pequeña escenificación junto a Gardel. Se presentará una copia nueva en 35mm hecha del negativo original por ventanilla líquida en el laboratorio Cinecolor de Argentina, un trabajo especializado encomendado por la Fundación Cinemateca Argentina, que conservó y preservó estos materiales en su archivo para las futuras generaciones. (35’; 35mm.) 
 
TANGO BAR
(EE.UU., 1935)
Dirección: John Reinhardt.
Con Carlos Gardel, Rosita Moreno, Tito Lusiardo, Enrique De Rosas, Manuel Peluffo, José Luis Tortosa, Suzanne Dulier, José Nieto.
Carlos Gardel interpreta a un hombre fanático del hipódromo, que ha decidido gastar lo que le queda de su fortuna en España, instalando un salón con espectáculos de tango. Este argumento le permite cantar, en el viaje en barco de Buenos Aires a España, Lejana tierra mía, junto a un grupo de inmigrantes españoles que regresan a su país y, también, el famoso tango canción Por una cabeza. Otros temas que interpreta son Los ojos de mi moza y Arrabal amargo.
Cuarta y última de la serie de películas estadounidenses de Gardel realizadas por la empresa Paramount en los estudios Kaufman Astoria ubicados en Astoria (Queens) en Nueva York. Como señala el historiador Domingo Di Núbila en su libro La época de oro. Historia del cine argentino I, a pesar de haber sido rodadas en el exterior, las películas de Gardel fueron “un factor que contribuyó decisivamente a popularizar el cine sonoro argentino de los primeros tiempos”. (62’; DCP) 
 
MIERCOLES 1 DE MAYO  NO HAY FUNCION 
 
JUEVES 2 DE MAYO  2019
A las 14, 16.30 y 19 hs.
MELODÍA DE ARRABAL
(EE.UU., 1932)
Dirección: Louis Gasnier.
Con Carlos Gardel, Imperio Argentina, Vicente Padula, Jaime Devesa, Manuel París, José Argüelles, Helena D’Algy, Felipe Sassone.
Con guión de Alfredo Le Pera –como en los otros films del ciclo- Gardel interpreta a un cantante y a la vez jugador y tramposo empedernido, pero que también es noble, como siempre lo son sus personajes. Su partenaire, la actriz y cantante Imperio Argentina, compone a una casta profesora de música, discretamente enamorada del galán. Con el trasfondo del suburbio porteño, Gardel canta tangos inolvidables como Silencio y Melodía de arrabal y, a dúo con Imperio Argentina, la canción Mañanita de sol.
Producción de la Paramount rodada en sus estudios de Joinville-le-Pont, en Francia. (88’; DCP) 



Fuente:  Pagina oficial del Teatro San Martin.

lunes, 18 de marzo de 2019

ENTREVISTA A ALBERTO CASTELLANOS.

En 1944, la revista "Guión" de La Habana  le hace un favor a la historia gardeliana entrevistando a Alberto Castellanos, el pianista argentino que pasó todo el 1934 al lado de Carlos Gardel.  A pesar de su rol protagonico en la leyenda gardeliana, los medios argentinos en gran medida lo ignoraron.....pero tenemos esta joya de entrevista. El recorte se lo debemos a la Colección Pecourt. 




jueves, 7 de febrero de 2019

GARDEL EN LA NBC: PUEDE EXISTIR ALGUNA GRABACION

 
 
 
 
Generaciones enteras de gardelianos se movieron con la idea de que era prácticamente imposible que existiera alguna grabación de los programas radiales en los que Gardel participó en vida.  En líneas generales es correcto pensar que no existía la tecnología en Argentina y Uruguay para grabar las actuaciones de Gardel en las radios de esos dos países, y efectivamente nunca existió evidencia de que se haya hecho una grabación en esos países.  
 ¿Y cuando Gardel estuvo en la NBC de Estados Unidos?    Siempre se pensó lo mismo que para los países sudamericanos.  Sin embargo, la información  que manejamos es que no solo la cadena NBC en 1934 tenia capacidad de grabar programas radiales, sino que en Nueva York existían algunas empresas privadas que, por un precio, eran capaces de grabar cualquier  programa de radio para luego entregar un disco grabado del programa al aportante.  A partir de 1935 una nueva y mejor tecnología para grabar programas radiales significó un aumento considerable en los programas grabados, pero hoy se sabe que existen por lo menos 200 grabaciones de programas radiales grabados por la NBC anteriores a esa fecha, y se desconoce el número de grabaciones particulares que pueden existir. Aparecen discos todo el tiempo.   En Estados Unidos hay una red de fans de estas viejas grabaciones, e investigando un poco ¿Quién sabe? A lo mejor algún dia aparece alguno con un fragmento de los cortos programas (entre 15 y 30 minutos duraban….) que Gardel emitia por la WJZ de la NBC.
 
En 1978, la NBC donó sus archivos a la conocida Biblioteca del Congreso de la ciudad de Washington DC   Ahí están, dentro de las miles de grabaciones hechas por la NBC, las casi 200 fragiles grabaciones hechas antes de 1935. Con posterioridad a la donación, un projecto de la Biblioteca logro transfirir el sonido que tenían los discos a cintas grabadas, para que el público visitante las pueda escuchar sin riesgos. Al mismo tiempo, se hizo un esfuerzo de identificar las grabaciones, y si nos guiamos por el catalogo no se encontró nada de Gardel.   Pero habria que ver si es así, porque siempre es posible un error.
La Biblioteca del Congreso también tiene, fuera del catalogo de la colección de la NBC, muchos discos con programas grabados antes de 1935 que fueron donados por distintos coleccionistas e instituciones. Es otra posibilidad.   Y, finalmente, esta la red de coleccionistas norteamericanos.   
 También es de interés gardeliano que la Biblioteca tiene los “log books” de la radio donde cantó Carlitos, la WJZ, desde 1923 hasta 1941.  Por ende, en el de 1934 puede haber información  adicional del paso de Gardel por esa emisora.  Además, la colección de la NBC contiene correspondencia, etc.  
En definitiva, vamos a ser sinceros.  Las posibilidades de  que aparezca algo de Gardel son muy bajas.  Pero, a diferencia de lo que los gardelianos vienen pensando, existe una chance cierta de encontrar algo si se hace una investigación profunda por todos los Estados Unidos.    
Ofrecemos las siguientes fuentes (en inglés)  que apoyan lo escrito en esta nota.  
 
 

martes, 15 de enero de 2019

RECORDANDO A CADICAMO





                 RECORDANDO A CADICAMO    

                                             por Enrique Espina Rawson.



Conocí a mi ilustre tocayo en 1970, a bordo de un un colectivo 102, en la calle Uruguay. Me sorprendí al verlo. “Es Cadícamo?” me preguntaba, cuando sin pensarlo dos veces lo abordé, saludándolo. Me miró un poco, como divertido, y luego me saludó también, muy amablemente. Si en ese momento hubiera sospechado como en general trataba a muchos de los que se le acercaban espontáneamente, no sé si lo hubiera hecho. Harto de que lo importunaran personas impertinentes, rechazaba  preguntas y saludos.
 
 Bueno, vivíamos cerca, él en Talcahuano entre Juncal y Arenales, y yo a una cuadra. Al despedirnos, me dijo que lo llame y a los pocos días estaba en su casa, tomando el té. El té era su ritual . Tenía que ser de Ceylán, en hebras. Previamente calentaba las tazas, tapaba la tetera, y dejaba reposar las doradas hojas un rato largo. Conversábamos largamente, es decir, fundamentalmente yo procuraba escuchar. Anécdotas infinitas. Era un extraordinario narrador.  Macoco Alzaga, Angel D’Agostino, Canaro, Gardel, Luis Angel Firpo,todos pasaban por su memoria.    
                                                                                                 Pero sobre todo Cobián y el Malevo Muñoz eran sus preferidos, sus amigos del alma. Me contó que cuando este sacó en Crítica ( o “Jornada”, creo, es lo mismo) la nota “Carlitos, largá la mandolina…”, lo llamó para preguntarle como había escrito semejante cosa, de la Púa le contestó: “Exceso de cariño”. Lo cierto es que la nota le cayó mal a Carlos (a pesar que, bien leída, era un elogio tremendo), y me contó Ulises Petit de Murat, que fue él, (entonces redactor de Crítica) quien los hizo amigar.
 
Se indignó con Virgilio Expósito cuando en un reportaje salió con que a Gardel “no se le conocían minas”. Neustadt, por la radio, en medio de una entrevista con Expósito lo pone en diálogo con Cadícamo. Ni lo saludó, directamente le dijo: “¿Pero quién sos vos para decir eso? ¿Qué carajo sabes? Vos-recalcando el vos- vos no le habrás conocido minas a Gardel”…y otras cosas por el estilo. Después que cortó, y todavía indignado me dijo:” Mirá, te lo juro por mi madre. Carlitos era el tipo más normal del mundo” y agregó unas anécdotas largas para relatar que las dejamos para otro día. 
 
                                                                                         
A Cadícamo le gustaba tocar el piano, y se defendía bastante, a ratos se sentaba en el taburete a pedir mi opinión sobre temas que ensayaba largamente.  Creo que en esos aproximadamente 30 años hasta su muerte, no se veía más que con Luis Alposta (seguramente puede confirmar todo lo que digo) y conmigo. Claro, todos sus amigos ya habían partido.
Sobre Gardel volvía siempre. Me decía: “…yo no sé que carajo tenía, la manera de decir...Ambiente, no sé… Lo cierto que se los morfó a todos y se los va a morfar a todos los que vengan”.  Otra me acuerdo, había escuchado “El día que me quieras” ( a él no le gustaba Le Pera ) y me dijo:
 “ Vos sabés que a mi esas cosas no me gustan. Pero lo escuché y me emocioné y ojo, te digo que no me gusta…”  Una vez, en casa escuchando “La reina del tango” de Iriarte y él, me hizo observar que Carlos tenía dificultades en pronunciar ciertas palabras: …”fijate que no dice “diadema”.
Tenía razón.............................................................................. 
                                                                                                     En verdad, nos veíamos por lo menos dos veces por semana, al lado de SADAIC, o donde fuera, a almorzare o comer a la noche, en fin… Cuando se casó su hija Mónica, con fiesta en el Plaza Hotel, fui la única persona que, no siendo de la familia, estuvo en la mesa con él. Un día-recuerdo- se le dio por escribir un libro sobre episodios del París que conoció, con la historia de unos pequeros argentinos, y quería vincular el tema con Gardel. No tenía nada que ver, y, en realidad, y contra mis deseos, no estaba bien logrado. Insistía en que Gardel había caído a París, un poco a la aventura. No hubo forma de convencerlo, aún mostrándole la fotocopia del contrato firmado un año antes que no era así. El hecho es que lo llevé a lo de doña Adela Defino, porque quería ver algunas fotos, no recuerdo, y luego le sugerí que Guibourg le hiciera el prólogo, cosa que Pucho hizo con gran gusto. Perdí el ejemplar que tenía, pero recuerdo que me hizo una especie de dedicatoria en la primera página.    
 
                                                     No mucho tiempo después fuimos al velorio de Pucho, en la Casa del Teatro. Como empezaron a brillarnos los ojos, me dice, yéndose para la salida: “Mejor salgamos, está haciendo calor”.                                                   
Con la familia Cadicamo, en un evento.
Otro día me da la mano: “Felicitame, no fumo más”. ¡Tenía 88 años! Qué se yo, mil cosas. Lo acompañé a la entrevistas que le hizo Carrizo por Radio Rivadavia, a grabaciones en las que dialogaba con Goyeneche, al veterinario a llevar a una perrita muy viejita y ciega que tenía, y que adoraba.  Una vez organizamos un homenaje a Cobián y Cadícamo en el San Martín, con “Cocho” Paoloantonio. Allí canté, a su pedido un par de tangos, acompañándome una guitarra. Lo hice como Enrique Cobián, seudónimo con que canté algunas veces en Europa, más como diversión que otra cosa. Otra en Centro Cultural San Martín le hicimos un homenaje, yo estaba a cargo del sector Tangos en la entidad. Planeamos un espectáculo en el Luna Park, otro en el Presidente Alvear pero, no se pudo. Lo acompañé hasta último momento en el Instituto Favaloro. No las pasó bien en sus últimos días, pobre Enrique! Siempre lo recuerdo.


martes, 18 de diciembre de 2018

SE VIENE EDICION DE TODA LA CORRESPONDENCIA CARLOS GARDEL-ARMANDO DEFINO






                                 PROPOSITOS DE ESTA EDICION

Al emprender la edición de este libro, nos propusimos algo que, quizás, es el propósito común de todos los autores: trascender. Seguramente esta obra lo conseguirá,  Pero no por los méritos literarios de las lineas redactadas ahora, sino por el apasionante epistolario, casi una saga, que entre los años 1932 al 35 escribieron Carlos Gardel y su apoderado y amigo, Armando Defino.    
                                                                                                               El que y relea estas cartas “por avión” que salían y llegaban con frecuencia inusitada se percatará que en estas frágiles páginas está todo Gardel. Diríamos que es de lectura imprescindible para quien pretenda incursionar seriamente en el universo gardeliano. Además de la pequeña historia familiar de Jean Jaures y de Toulouse, y de las crónicas del ambiente, más las observaciones sobre los artistas locales de la época, con sus pequeñas miserias y chismorreos, sumando las humoradas que lo caracterizaban, y sus percances y sus disgustos, fundamentalmente están los temas conflictivos que debió afrontar nuestro artista en esa etapa vertiginosa de su vida, plena de realizaciones y de éxitos.    
Pero sobre todo de inminentes planes que, al concretarse, iban a consolidar en escala nunca vista, no sólo la trayectoria de su vida, sino la de la industria del espectáculo argentino. En efecto, el Gardel que debía regresar a Buenos Aires no era sólo un artista con un nivel de popularidad y prestigio sin parangón para el medio local, sino fundamentalmente un visionario con capacidad económica propia  como para afrontar sin ayuda de nadie la instalación de estudios de filmación capaces de competir con los mejores del mundo. A estos fines contaba, ¡ y cómo!  la experiencia acumulada, no solamente en el rodaje de sus películas, sino en su trato cara a cara con empresarios y productores de América.                              
Sabemos como y por qué no se pudo. Y aquí está la gloria de Gardel. Porque no necesitó llegar a ese último eslabón de la cadena de éxitos que fue su corta vida.       
                                                                                                      Igualmente su triunfo fue, y es, pleno, rotundo, absoluto. Porque no compitió ni compite con nadie, y quizás por eso escapa a las definiciones y a los encasillamientos. Especialmente al  patético de las enciclopedias: “cantor de tangos”.       
Gardel es el único ejemplar vivo del género Gardel.

Enrique Espina Rawson